Queriendo sin querer, por quererte queriendo.

Quedarse despierto durmiendo sin dormir, fumando por no pensar. Por no soñar. Escribiendo en una hoja de papel imaginario en el vacío sin escribir, dejándose llevar por lo que el papel desea que en él se escriba. Estando desnudo entre las anheladas sábanas que ya bastante cohiben mi libertad, y despertar al segundo de esa tan real irrealidad. Sintiendo sin sentir por no soñar. Por no soñarte. Y tú... Ahí. Tú.
Escuchando Mecano por escuchar, sin escuchar. Viendo sin ver, casi cegado por las brillantes luces navideñas que hace años me conmovían. Oliendo la felicidad sin apenas poder oler. Palpando la inmensidad que me rodea sin poder llegar a hacerlo.
Siendo la vida lo único que puedo ver... Viendo cómo se me escapa la vida de entre las manos sin que yo pueda hacer nada por ello. Sin poder saber a qué huele un ramo de rosas en San Valentín. Sin conocer cómo suena un te quiero que sólo dice verdad. Sin poder degustar el amor eterno en la torre Eiffel. Sin llegar sentir el tacto de tu piel de caramelo que parece querer decir; cómeme.
¿Y qué puedo hacer yo si la vida no me entiende? Quizá este sea mi destino... Querer sin que te quieran. Quererte sin querer queriendo.