Tan sólo un sentimiento.

Si fuese capaz de escribir todo lo que siento y dejar de pensar en todo lo que escribo. Si pudiese no sentir lo que escribo; escribiría lo que pienso. Si el mundo pudiese entender lo que siento, tú no tendrías que pensar en lo que escribo. Si pudieses ver en mí la mitad de lo que yo te siento, no tendría razones para volver a escribirte. Si todo este sentimiento se volviese literatura amateur desaparecería el arte... Si todo el arte pudiese plasmarse en un papel, ya no sería arte sino pensamiento. Si en un papel cupiesen mis sentimientos; se moriría el viento, y si en el viento pudiese escribir todo lo que pienso no habría más razón que aniquilar el entendimiento.
Cuando mis manos sean capaces de plasmar lo que no siento; no tendré que recurrir a la experiencia para entender lo que es el silencio. Si no hubiese vivido aquel momento, probablemente no estaría aquí, en medio de la nada, muerto de miedo. Si tu silencio no acabase con todo mi sentimiento dejando desnudo el pensamiento, no escribiría todo esto por miedo a demostrarte lo mucho que yo te quiero.

Azul oscuro, casi negro.

Agua. Tan sólo somos eso. Millones de moléculas de hidrógeno y oxígeno que fluyen por nosotros, por entre las venas, que nos rebasa, que nos rodean... Una unión única. El agua, líquido elemento; elemento que nos rodea. Mares y ríos, tormentas y diluvios. Agua que cura las heridas, y agua que sale de éstas.

¿Cómo una palabra puede movilizar a un embalse entero? ¿Cómo puede hacer que ese agua arroye? ¿Cómo, con un gesto, puedes ser capaz de presionarme el corazón desde las tripas hasta que mis ojos lloren agua? ¿Cómo puede este agua producir lo mismo en los demás?
Tan sólo es eso. Agua. Agua con cierto sabor salado. Agua que entristece rostros.
Agua. Aquello que nos dio la vida y hoy parece querer arrebatármela.

Por favor, dile a tu luna que deje de mover mis mares.

Queriendo sin querer, por quererte queriendo.

Quedarse despierto durmiendo sin dormir, fumando por no pensar. Por no soñar. Escribiendo en una hoja de papel imaginario en el vacío sin escribir, dejándose llevar por lo que el papel desea que en él se escriba. Estando desnudo entre las anheladas sábanas que ya bastante cohiben mi libertad, y despertar al segundo de esa tan real irrealidad. Sintiendo sin sentir por no soñar. Por no soñarte. Y tú... Ahí. Tú.
Escuchando Mecano por escuchar, sin escuchar. Viendo sin ver, casi cegado por las brillantes luces navideñas que hace años me conmovían. Oliendo la felicidad sin apenas poder oler. Palpando la inmensidad que me rodea sin poder llegar a hacerlo.
Siendo la vida lo único que puedo ver... Viendo cómo se me escapa la vida de entre las manos sin que yo pueda hacer nada por ello. Sin poder saber a qué huele un ramo de rosas en San Valentín. Sin conocer cómo suena un te quiero que sólo dice verdad. Sin poder degustar el amor eterno en la torre Eiffel. Sin llegar sentir el tacto de tu piel de caramelo que parece querer decir; cómeme.
¿Y qué puedo hacer yo si la vida no me entiende? Quizá este sea mi destino... Querer sin que te quieran. Quererte sin querer queriendo.