La cabeza me pide un respiro, el corazón vacaciones

Me fui para echarte de menos, me fui para volver de nuevo, me fui para estar solo. Mientras... ¿dónde estabas cuando te llamaba? ¿dónde estabas cuando mi voz se hacía tan pequeña que no salía y se ahogaba en una habitación o dentro de mí? ¿dónde estabas cuando te escuchaba palabras que no creías ni tú? Entre tanta mierda, dime, ¿dónde estabas tú?


XVIII

Después de una gran resaca, de demasiadas cervezas algún que otro cacharro y un par de chupitos. Después de una noche de juerga, de mucha risas y algún que otro tonteo. Después de caerme un par de veces en la arena, de confundirte con mil personas más. Después de volver a beber, después de beberme el mundo; pienso. Pienso. Y vuelvo a pensar. ¿Qué sería de mí si él no hubiese aparecido en nuestras vidas? ¿Qué sería de ti? ¿Qué sería de lo que antes llamábamos "nosotros"?
Pienso en si me sentiría igual que ahora, en si aún quedaría algo de vida, pienso en si seguirías llamándome mi amor Pienso en aquel futuro que habíamos ideado, en todos esos planes, en todas mis locuras. Pienso en cómo sentiría cada uno de tus te quiero, en cómo vería un te echo de menos. Pienso en ti, pero pienso un poquito más en mí. Pienso en qué pensaría yo al escuchar esas canciones, pienso en qué pensaría yo al escuchar "Si te vas". Pienso en tantas cosas. Y tú, ¿piensas? ¿Sabes lo que es ir por ahí rompiendo corazones? ¿Piensas? Sinceramente... no lo creo.
Pero, ¿sabes qué? Me da igual.
No pienso olvidarme de ti, ni de tus sucias palabras de amor adornadas con un te quiero, no pienso olvidarme de toda esa mierda, ni de los buenos momentos que vivimos al principio, esos en los que eras tú quien dependía de mí. No quiero olvidar, y no lo pienso hacer. ¿Quieres saber el por qué?
Porque me ayuda. Sí. Me ayuda. Me ayuda a darme cuenta de que valgo mucho más de lo que tú puedas merecer. Me ayuda a darme cuenta de lo tonto que he sido. Me ayuda a quererme, y lo más importante, me ayuda a no volver a caer en el mismo error, no volver a caer en brazos de alguien como tú. Y no me importa que estas palabras no te gusten, te hagan daño, o te enfades. ¿Quieres saber el por qué? Es simple, la verdad siempre duele.
¿Recuerdas cuando te dije que era un chico difícil? Creo que ahora soy el chico imposible.
Gracias, mi amor.

XVII


Un mes más. El veintinueve ya ha pasado. Tengo todo el mes para ser feliz. Tengo todo un mes para olvidarme de ti, para encontrar a mil mejores que tú. Tengo otro mes, tengo otra oportunidad. También tengo las ganas y la voluntad para dejar de sufrir, para que al llegar la mañana vuelva a tener ganas de salir de la cama, para volver a tener ganas de comerme el mundo... como solía hacer. Tengo un mes para verme en el espejo y volver a tener algo de autoestima, para valorar lo que refleja. Tengo un pedacito de mi tiempo para olvidar, para cavar entre mis recuerdos, para hacer un gran agujero, uno donde nunca encuentre lo que esconda, uno donde poder esconderte y que ya no me hagas más daño. Tengo tiempo para rehacer mi vida, para aprender alemán, para mejorar mi inglés y para practicar la pronunciación de un "ti amo"... tengo tiempo, porque nunca más lo usaré. Tengo el mes de Agosto para que al llegar Septiembre no piense qué será de mi al recordarte en Noviembre viendo venir Diciembre. Tengo un mes, luego tengo otro, y tengo muchos más. Tengo tiempo, soy joven. Tengo veinticuatro horas al día para empezar a pensar en ti menos de veintitrés. Tengo un mes para mojar mis heridas en alcohol, para empaparlas en agua, vinagre y sal.
Tengo doce mese por año, tengo muchos meses. Tengo un
mes para aprender a no trasnochar tanto y madrugar un poco más. Tengo un mes más para intentar levantarme. Tengo un mes para intentar no pensar en el Sur. Tengo tiempo.
Tengo todo el mes para no llorar. Tengo otro día tres, otro día dieciséis... pero también habrá otro veintinueve. Tengo un mes antes de volver a revivirlo todo, tengo que intentarlo.
Porque, al fin y al cabo, sufrir un día al mes no está tan mal, ¿no?