XIII

Regalaré aquellas entradas. Venderé todos mi recuerdos al mejor postor. Venderé papeletas para ver quien se queda con aquella noche, aquel abrazo, aquel beso. Invitaré al primer transeúnte a esa cena que te prometí. Me desprenderé de esos calzoncillos, de esa camisa, y de mi sonrisa. Perderé el miedo y miraré a los ojos de la gente. Regalaré mi cuerpo y puede que un poquito de mi amor a quien me llame "amor mío". Haré mis mayores locuras sin arrepentirme de ellas. Jugaré con corazones. Perderé la ilusión por hacer turismo, dejaré aparcados los viajes al Sur. Ofreceré besos sin compromiso, y puede que también empiece a fumar. No volveré a usar el italiano, y no, no iré a ningún país del noreste. Me raparé la cabeza, probaré el alcoholismo como estilo de vida, y quizás me cambie de nombre. Tal vez ya no me haga aquel tatuaje. Mis obras de teatro serán pésimas, y dejaré de escribir. No escucharé más a Sabina, me reiré para mis adentros de todas esas canciones de amores interminales, incombustibles. Sí, me dejaré barba y me teñiré de azul eléctrico. Desapareceré de internet, puede que también de España... quién sabe, igual me convierto al judaísmo. Cambiaré todas tus palabras de amor por polvos de Sábado, y cada "te he echado de menos" por una orgía. Me volveré culturista y nadie ma hará daño, me sacaré el corazón y lo guardaré en formol. No esconderé mi pasado, pero sí mi futuro. Seré cada día un poquito más bipolar, moriré siendo hippy, tendré también una época emo y me dedicaré a la vida contemplativa. Votaré, en blanco. Retomaré la equitación y me perderé con mi caballo en África. Iré a Rusia y me reiré de tu comunismo. Te llamaré el 29 de cada mes y haré como si no pasase nada. Mentiré porque sí, diré la verdad porque no. Dejaré de sentirme español, no usaré acentos, olvidaré mi Inglés...
No querré hacer nada de esto, no me dejes hacerlo. No me dejes.

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