XII

El sonido de esa antigua Vespa se deja oír por todas esas recónditas esquinas de las antiguas calles de esa mágica ciudad. Cae la noche una vez más. Una vez más París. Mañana Madrid. Pasado Milán. Oscuras son sus noches. Tenebroso es el suspiro que exhala ese súbito beso que me robas una noches más. Una vez más.
Unos ojos que piden a gritos llorar y no lo harán. Una sonrisa ya cansada pero que nunca se apagará. Dulces caricias en tu espalda, cansadas de tocar pero no que cesarán. Una carcajada fingida, pero una carcajada al fin y al cabo. Un te quiero que no supiste valorar y al que yo enseñé a andar. Como un chiquillo engordó. Empezó a gatear, y por muchos que tropezase siempre le quedaban fuerzas para volverlo a intentar. Pronto consiguió caminar, yendo de un lado a otro, haciéndose heridas, descubriendo nuevos lugares, nuevas sensaciones... imaginando nuevos lugares aún por recorrer. Inocente. Comenzó a hablar, a expresar cómo se sentía, a querer las respuestas de sus mil "¿por qué?", aunque no las entendiese. Sufriendo al saber que la es vida dura, aprendiendo de ella. Le enseñé lo bonito de todo esto, lo que debería hacer, cómo comportarse. Le enseñé a no hacer a los demás lo que no quieres que te hagan a ti. Conmigo aprendió idiomas. Le enseñé a esperar, le di consejos y le mostré alguno de mis trucos. Hice que aprendiese a reconocer sus defectos. Algo en lo que hice gran hincapié fue en la sinceridad, aunque con el tiempo estoy seguro de que se daría cuenta por sí mismo que la verdad, por muy dolorosa que pueda llegar a ser no se debe esconder. A no rendirse y a luchar por lo que uno quiere. Le enseñé a mirar por sí mismo, le quise hacer ver que no todo es siempre como en los cuentos de hadas, que la gente se va, que la gente miente, engaña, juega con nuestro sentimientos. Le enseñé a no obrar así. Le enseñé la libertad, pero también sus límites. Le enseñé a hacer locuras.
Como a mi propio hijo quise a educar a aquel te quiero al que un día yo enseñé a andar, el que fue fruto del amor, al que ahora le deseo lo mejor en su largo y duro camino.

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