II

Un día te levantas, y al verte reflejado en el espejo te preguntas, ¿qué estoy haciendo mal?, ¿qué es lo que falla?, pero por más que piensas no consigues encontrar una explicación razonable que no te haga sentir peor aún.
Piensas. No paras de pensar. Sabes que no es bueno torturarte así, pero sigues haciéndolo, crees que solucionarás algo, haciéndote cada vez más daño, pero lo haces de tal manera que nadie se percata de tu dolor, tu incertidumbre, tus dudas, tus miedos. Sí, eres un buen actor, pero ¿de qué te sirve?. No sabes interpretar tu vida. No sabes darle sentimiento, ponerle pasión. No sabes ser tú mismo, sólo intentas ser lo que los demás quieren ver en tí. Pero te equivocas, no sólo no eres lo que los demás quieren ver, sino que tampoco eres como a tí te gustaría ser, cada vez te apartas más de tu ideal. ¿Por qué?, tal vez miedo, inseguridad disimulada, falsa felicidad enmascarada. Nada de lo que antes de ayudaba a desahogarte lo consigue ahora, ya nada puede ayudarte, sólo tú puedes.
Tú debes dar el paso. Inténtalo. No tengas miedo.
Sé valiente. Sé tú mismo.

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